Josefina, mi vecina,
mujer de mucho aparato,
se comía las sardinas
y le echaba la culpa al gato.
Su marido le pregunta:
- ¿Dónde estás lo que has traído?
- Lo he dejado sobre un plato
y el gato se lo ha comido.
Ay, Josefina,
eres muy mala,
muy perversa
y muy dañina.
Y como eso no puede ser
pues por lo tanto
no te quiero pa' mujer.
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