Anda diciendo tu madre
Que tú vales más que yo
Anda, que dice la mía
Que en qué libro lo estudió.
Anda diciendo tu madre
Que yo para ti soy poco.
¡Que te lleve a la alameda
Y te case con un chopo!
Esta mañana temprano
Cantaban las codornices
Y en su canto me decían
Que las tengas muy felices.
Cuando llueve y hace sol
Sale el arco del Señor.
Cuando llueve y hace frío
Sale el arco del judío.
¡Ay, madre, que se me ha roto!
Hija no digas el qué.
El cantarillo en la fuente
¡Ay, madre!, ¿qué creía usted?
Si me caso y tengo suegra
Ha de ser con condición
Que si al año no se muere
La tiro por el balcón.
Ayer pasé por tu puerta
Y tu madre me llamó feo
Como me lo vuelva a llamar
Saco la picha y la meo.
Dicen que dices que tienes,
Que tienes mucho dinero.
Pero resulta que no tienes
Nada que echar al puchero.
martes, 26 de octubre de 2010
lunes, 25 de octubre de 2010
Del Cielo Cayó
Del cielo cayó una estrella
que en el cielo no aparece,
en tu cuerpo está metida
y en tu cara resplandece.
Y si del cielo cayó
como imagen la adoré.
Nunca un beso yo le di,
su pureza respeté.
Del cielo cayó una estrella
vestida de terciopelo,
la cogí entre mis brazos
para que no cayera al suelo.
Y si del cielo cayó
como imagen la adoré.
Nunca un beso yo le di,
su pureza respeté.
que en el cielo no aparece,
en tu cuerpo está metida
y en tu cara resplandece.
Y si del cielo cayó
como imagen la adoré.
Nunca un beso yo le di,
su pureza respeté.
Del cielo cayó una estrella
vestida de terciopelo,
la cogí entre mis brazos
para que no cayera al suelo.
Y si del cielo cayó
como imagen la adoré.
Nunca un beso yo le di,
su pureza respeté.
martes, 19 de octubre de 2010
El buey y la cigarra
Arando estaba el buey, y a poco trecho,
la cigarra, cantando, le decía:
«¡Ay!, ¡ay! ¡Qué surco tan torcido has hecho!»
Pero él la respondió: «Señora mía,
si no estuviera lo demás derecho,
usted no conociera lo torcido.
Calle, pues, la haragana reparona,
que a mi amo sirvo bien, y él me perdona,
entre tantos aciertos, un descuido».
¡Miren quién hizo a quién cargo tan fútil!
una cigarra al animal más útil.
Mas ¿si me habrá entendido
el que a tachar se atreve
en obras grandes un defecto leve?
Tomás Iriarte
la cigarra, cantando, le decía:
«¡Ay!, ¡ay! ¡Qué surco tan torcido has hecho!»
Pero él la respondió: «Señora mía,
si no estuviera lo demás derecho,
usted no conociera lo torcido.
Calle, pues, la haragana reparona,
que a mi amo sirvo bien, y él me perdona,
entre tantos aciertos, un descuido».
¡Miren quién hizo a quién cargo tan fútil!
una cigarra al animal más útil.
Mas ¿si me habrá entendido
el que a tachar se atreve
en obras grandes un defecto leve?
Tomás Iriarte
martes, 12 de octubre de 2010
José y Josefa
José se llamaba el padre
Josefa la mujer
Y en medio de una escalera
Se pusieron a...
José se llamaba el padre
Josefa la mujer
Y el hijito que tuvieron
También se llama José
Josefa la mujer
Y en medio de una escalera
Se pusieron a...
José se llamaba el padre
Josefa la mujer
Y el hijito que tuvieron
También se llama José
sábado, 9 de octubre de 2010
¿Quién manda aquí?
Mi padre manda a mi madre
Y mi madre me manda a mí,
Yo mando a mis hermanos
Y todos mandamos aquí.
Y mi madre me manda a mí,
Yo mando a mis hermanos
Y todos mandamos aquí.
domingo, 3 de octubre de 2010
Canción de la Sinda
Ya no va la Sinda por agua a la fuente
Ya no va la Sinda, ya no se divierte
Ya no va la Sinda por agua al arroyo
Ya no va la Sinda, ya no tiene novio
Ahí la tienes, bailalá, bailalá,
no la rompas el mandil, el mandil,
mira que no tiene otro,
la pobrecita infeliz.
Mi madre no quiere que vaya al molino,
porque el molinero se mete conmigo.
Mi madre no quiere que al molino vaya,
porque cuando bajo me rompe la saya.
Ahí la tienes bailalá, bailalá,
no la rompas el mandil, el mandil,
mira que no tiene otro,
la pobrecita infeliz.
Ya no va la Sinda, ya no se divierte
Ya no va la Sinda por agua al arroyo
Ya no va la Sinda, ya no tiene novio
Ahí la tienes, bailalá, bailalá,
no la rompas el mandil, el mandil,
mira que no tiene otro,
la pobrecita infeliz.
Mi madre no quiere que vaya al molino,
porque el molinero se mete conmigo.
Mi madre no quiere que al molino vaya,
porque cuando bajo me rompe la saya.
Ahí la tienes bailalá, bailalá,
no la rompas el mandil, el mandil,
mira que no tiene otro,
la pobrecita infeliz.
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